domingo, 7 de diciembre de 2008

Siempre Soledad Bravo



La primera vez que escuche a Soledad Bravo fue en boca de un amigo en casa de un familión de trece hermanos que habían sido vecinos míos en la adolescencia en Sabana Grande y conservaba la relación e iba a visitarlos con frecuencia
Con ellos me había interesado por la música clásica, el teatro y la producción de cine. Eran tan cultos, agradables y simpáticos, que la gran familia se me antojaba la forma ideal de vivir.
Su padre ,viudo, madrileño criado en Hong Kong ,y hasta una hermana monja que me dio clases en sexto grado conformaban un ambiente de amistad y compañerismo que tenía mucho mezclado de España y aquella Venezuela de los 60 de fiestas, cumpleaños con el¡ ay que noche tan preciosa¡ ,serenatas estilo merideño a ventanas de rejas de casas de chicas bonitas ,conciertos de música de guitarra, y obras de teatro de los barrios y de los colegios religiosos ,que dos de los hermanos dirigían.
Un día escuche El Gorrión de Serrat en su piso cercano a la Plaza Venezuela-La entonamos y aprendimos todos.
Otro día vino Palabras de amor en versión de Soledad Bravo, que sacaba su primer disco y era vecina de una amiga de mi hermana que luego se casó con uno de ellos.

Ella me quiso tanto
Yo todavía la quiero
Juntos atravesamos
Una puerta cerrada
Palabras de amor
Sencillas y tiernas
No sabíamos más
Teníamos quince años
Recién despertábamos de un sueño infantil
Teníamos bastante con tres frases hechas
Que habíamos oído de antiguos comediantes

Estábamos embelesados con aquella tonada de amor y la repetíamos casi a diario. Ni el Viramundo de Sergio Méndez, el brasileño que había sido un éxito total en el año nuevo nos había gustado tanto
Me fui a ver “Tu nombre me sabe a hierba”, la película de Joan Manuel Serrat con la canción De mica en mica, creo, y me compre el disco de Soledad.
Con unn canto a los mineros asturianos
Hay una lumbre en Asturias
Que calienta España entera
Es que allí se ha levantado
Toda la cuenca minera
Soledad era oriunda de Logroño, La Rioja, y la había descubierto Sofía Imber en el aula magna de la Universidad Central cantando sola y con sus compañeros. Nacía una estrella, sino clásica, con algo de eso, como se vio con su posterior triunfo en Francia en los 90
Luego vino el disco del Violín de Becho y El soldadito boliviano que escuche mil veces.
Y los Cantos sefardíes y otros de canciones revolucionarias.
Aquellas de ¿De que ríe señor ministro?
Me decían que Soledad Bravo era simpatizante del MAS y con alguna frecuencia sus recitales eran compartidos con Mercedes Sosa, la voz argentina.
Poesía de Rafael Alberti y la guerra civil española y La canción del elegido en un disco de Noel Nicola y Silvio Rodríguez. Y otros poetas latinoamericanos
Luego llego Soledad cantando salsa. Como Aldemaro Romero en su Onda Nueva tenía un toque especial que la hacia diferente, pero pegó entre la gente y yo en un trabajo que tuve en un barrio de Coche de subdirector de una casa de la Juventud municipal con colas de gente enfrente buscando agua de la manguera del jardincito escuchaba a cada rato su éxito “Ve a trabajar vagabundo”.
Soledad era la esencia de la música del cambio social y lo había sido por años.
Escuchar cada uno de sus discos desde aquel Camilo Torres, el sacerdote guerrillero
Donde cayó Camilo..
Nació una cruz..
Pero no de madera
Sino de luz
a La Poesia es un arma cargada de futuro, o las canciones nuevas que quizás traiga hoy en día es un placer imperdible siempre